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jueves, 28 de enero de 2016

Notas de Frank Hall

¿La noche perfecta?

28/Enero/1975

Me había estado desvelando bastante, simplemente mi cuerpo y mi mente no gustaban de descansar por las noches. Antes, cuando nada me preocupaba y mi vida corría con la fluídez con la que corre el río hacia el mar, solía dormír bastante, pero ahora, ahora duermo poco o nada, mi vida paso de ser un río, a un lago estancado, consumiendose con el paso del tiempo y el calor del sol. Evaporandome entre más caliente se encuentra todo.

Pensamientos nocturnos:
Esta noche, es de esas noches donde la mente se "echa a volar", donde aparece el lado filosofico y las preguntas llegan como gotas de lluvia al suelo. Claro, tenía que ser hoy cuando mi cerebro empieza a "correr de manera normal" pero ya no volveré a caer en sus mentiras, sé perfectamente que no volveré a ser el mismo, yo solía ser una persona normal como la mayoría, aunque ahora que lo menciono, creo que la mayoría de la gente no es normal, todos tenemos trastornos, y estamos rodeados de cosas extrañas. Pero bueno, solía ser alguien "normal" hasta que ese día llego, mi mundo colorido se opaco, y empecé a dejar de sentir, ni odio, ni amor, ni felicidad, ni tristeza, y créanme que eso es mucho peor que sentir el más grande dolor físico del mundo, no sentir nada es escalofriante, como tenerlo todo y no poder compartirlo con nadie, como ganarlo todo y no poder festejarlo con alguien.
Mi padre decía mucho cuando yo era pequeño que <<No hay cosa que aturda más que el silencio>> y que razón tenía mi viejo, ahora lo entiendo perfectamente. Las preguntas bombardeaban mi mente, como si quisiera mi subconsciente que me respondiese todo precisamente hoy, ridículo, llegaban a mí los ¿Para qué y por qué? Los ¿cómo y cuándo? Y es que si mi mente no estuviera tan vaga como lo ha estado desde hace tiempo, me dolería la cabeza de tanto cuestionamiento y búsqueda de cada pregunta, pero parece anestesiada, bloqueada de todo, actuó en automático como si estuviese programado, es tanta la distracción mental, que  no podría dolerme por compleja que fuese la pregunta.
Siempre quise ser algo grande, alguien que fuese recordado por generaciones, quedar tatuado en la mente humana, pertenecer a la historia, algo así como Hitler o Napoleón, pero sin asesinar gente, como Aristoteles o Shakespeare, pero sin besar hombres. Sólo quería hacer algo grandioso, quizá escribir, escribir un libro que superé a los mejores escritos de Borges o Cortazar. Que cuando lean mis lineas las personas digan <<Es increible la prosa de este escritor>> ó <<Su narrativa era fantástica>> sí probablemente escribiendo lograría quedar tatuado en sus mentes, pero dudo mucho superar a los grandes de la literatura, y sin superarlos no podría trascender.
Me quedaba el deporte, deportivamente siempre fui bueno, pero bastante flojo como para lograr algo con mucho esfuerzo físico, siempre ame el basquetbol, en mi región se jugaba bastante, quería ser jugador profesional, pero como digo, era bastante flojo como para lograrlo. Tal vez podría lograrlo entrenando a un equipo, ser lo suficientemente bueno como para ganarme la atención de todos y así poder entrenar a la selección de mi país, ir a una olimpiada y lograr lo que nunca antes, así quedaría eternamente en la memoria de mi país y la humanidad... pero no son más que sueños. Sueños que la realidad convierte en pesadillas por la lejanía en que se encuentran.
El íncreible amanecer;
Me sorprendió un bostezo y la luz del sol impactando levemente en mi rostro ¿amaneció? Es íncreíble la rápidez con la que pasa la noche.
Había una preguntaba que siempre rondaba por mi mente en momentos de soledad ¿tendré la valentía de llevar mis sueños a lo tangible? O seguiré siendo el cobarde que prefiere quedarse guardado en su cueva del olvido.
"Sé que para cuando ustedes estén leyendo esto, yo ya no estaré con ustedes de manera tangible, pero sepan que siempre estaré ahí, a su lado eternamente"
<<Hola, quiero reportar un suicidio en la calle Dortmund #957 esquina con Korn, no se tarden por favor>>

viernes, 31 de julio de 2015

La cueva

Cuentan que cada jueves santo, en el cerro de "San Juan" se abre una cueva llena de enigmas, muchos han entrado, pero muy pocos han podido salir de sus garras.
La historia nos transporta al relativamente remoto 1954, la ciudad no era ni la mitad de lo que es hoy, rodeada de cañaverales y verdes cerros, sus limitaciones eran cortas, los habitantes pocos, y el vivir, muy tranquilo. Por las orillas de la ciudad vivía una familia pobre, emigrantes de Michoacan, que huyendo de las malicias de su pueblo, decidieron traspasar sus historias a está pequeña Capital. Rafael, un campesino con una fuerza y convicción enorme, empujado por el amor de su familia, decidió trabajar turnos completos en un campo cerca del cerro de San Juan, cuando todos los demás se levantaban a las 5 am para trabajar y salir a las 2 pm, el se quedaba y salía hasta las 8. El desgaste era enorme, pero sabía que necesitaba que sus 7 hijos se alimentaran, así que nunca se quejo. Llegaron los días de pascua y como fiel católico, se presento a la primera misa del día en catedral, fue a rezar y pedir por su gente, "Ojalá pueda trabajar toda la vida por mis hijos, sé que algún día, cuando crezcan, serán agradecidos conmigo". Era jueves santo, y Rafael había pedido permiso para llegar tarde, pues le había explicado al "patrón" de sus intenciones de presenciar la misa, ya que sería a la única que podía asistir, Don Roberto, le había tomado aprecio, pues era una persona trabajadora, humilde y responsable, así que de buena gana acepto, y le permitió llegar tarde, "Sólo 2 horas eh Rafael, porque te necesito aquí". Después de la misa, salió corriendo hacia el campo, para llegar a éste tenía que cruzar el cerro de San Juan, desde la catedral hasta el cerro, eran varios kilómetros, pero estaba acostumbrado a caminar, su condición era impresionante, esto era normal para él. Iba por el camino de siempre, cuando vio algo anormal, era un pequeño pasadizo entre dos piedras, había pasado por ahí tantas veces que sabía de memoria como era todo el trayecto, "Esto nunca había estado aquí, ¿qué será?" pensó. "No sé sí será bueno mirar, o seguir como si no hubiese visto nada. Chingue su madre, voy a entrar" Espero unos minutos a ver si veía a alguien y pedirle que le acompañase por la pequeña "aventura", pero nadie paso, así que sabía que tenía que ir solo, ya decidido a ingresar por el pequeño pasadizo, después de una persinada, y una mirada hacia el cielo, entro, sus ojos no podían creerlo, todo ahí dentro era oro, brillaba tanto que tenía que entrecerrar los ojos para no lastimarse, se sentía bendecido, "Soy rico, soy rico" gritaba como loco, con una sonrisa tan grande que parecía eterna, "¿Cómo le haré para llevarme todo de aquí?" No se detuvo a pensar si tenía dueño lo que había ahí, él sólo quería salir corriendo lo más rápido posible, llegar a casa y con el perdón de Don Roberto, no volver nunca a trabajar, rogaba en pensamiento que no fuese un sueño, hasta ahí su único problema era el cómo salir con las cosas. "Creo que tendré que sacar unas cuantos objetos, esconderlos, ir a "trabajar", robarme un costal, y pedirle a Don Beto que me deje salir un ratito a almorzar, me vengo a la cueva y ya no regreso jamás" Tomó anillos, aretes, cosas pequeñas que podía cargar en sus bolsillos, "Con esto es suficiente después vengo por lo demás, espero que nadie más encuentre este lugar" Después de todo no era un muy transitado, sólo pasaban por ahí los trabajadores, y salían hasta las 2 de la tarde. Al intentar salir se escucho una voz tenebrosa, sintió como un mareo, y calló al suelo, estaba aturdido, abrió los ojos lentamente y vio a un hombre bien vestido, con traje negro y de mocasín brillante, -¿A dónde se dirige con mi oro caballero? -¿Su oro? disculpe señor, no sabía que era de alguien, lo vi aquí tan solo, que pensé que podría llevarme un poco -¡Jajaja! ¿crees que algo así estaría solo? tendría que ser un tesoro en el fondo del mar solamente, o  enterrado bajo tierras inciertas, la verdad que aquí estoy yo para cuidarlo. -Sí ya veo, perdón, yo soy una persona honrada en realidad, no quise ofenderlo, es sólo que mi familia es muy grande y mi trabajo no me da para tanto, que tengo que trabajar muchas horas, es muy cansado. -Mira, no te preocupes, está bien, yo soy compartido, el problema aquí es que no puedes salir con unas cuantas "cosas", si lo quieres, tendrás que llevártelo todo, o irte con las manos vacías. -Eso es prácticamente imposible, es demasiado. - Reglas son reglas, y no puedo pasar sobre ellas, pero sí me haces un favor, quizá pueda ayudarte, y dejar que te lleves lo que te sea posible. -Sí, dígame, cualquier cosa. - Quiero la sangre de un animal. -No creo que haya problema por eso, aquí hay muchos, yo sé lo traigo.


Rafael apurado, salio a buscar el animal, todo en esas tierras era de Don Roberto, pero sabía que ya no tendría que volverlo a ver jamás después de ese día, se sentía apenado porque el viejo le había brindando muchas cosas, entre ellas cariño y respeto, pero no podía perder la grandiosa oportunidad de sacar adelante a sus hijos. Encontró a un pequeño becerro solitario, se abalanzo sobre el con una roca y lo golpeo tantas veces que se sentía extraño, él jamás había sido tan agresivo con los animales, quizá era el motivo que lo tenía ahí, el que le dio coraje y "maldad". Llevo arrastrando a duras penas al pobre animal, hasta donde recordaba que estaba aquella misteriosa cueva, pero al llegar no vio nada, se encontraba todo como siempre, "No, no, no, nooo, no puede ser posible, ¿dónde está esa la maldita cueva?" Por un momento se sintió como un loco, ¿habrá sido sólo un sueño? o estaba alucinando, ya no quería pensar más en eso, simplemente se sentó a llorar, de pronto sintió como una mano fría tocaba su hombro, mientras escuchaba de nuevo la misma voz tenebrosa "¿Qué pasa admirable caballero, todo en orden?" Rafael volteo con rostro pálido y expresión de miedo y sorpresa -Pensé que era sólo un sueño, que estaba imaginando todo lo que había ocurrido. -Claro que no fue un sueño, esto es real, me has tomado en un momento de buenas, y ya que has traído mi encargo, dejaré que te lleves lo que puedas. Con un cambio de rostro total, se paro de un salto, parpadeo dos veces y la cueva ya estaba ahí, el pasadizo volvía estar abierto para él, entró corriendo como sino hubiese un mañana, tomaba todo apurado, quería que todo fuera rápido para que no hubiese tiempo de arrepentimientos por parte de aquel personaje tan bien vestido. -¿Eso es todo lo que piensas llevarte? -Sí ya no puedo cargar más, creo que esto es suficiente. -Bueno, entonces sal pronto, porque ya vienen. -¿Ya vienen?, ¿quiénes? -Al dejarte llevar una parte de lo que aquí ves, he rompido la regla principal, así que los demonios ya vienen por mí, y sino sales pronto, también te llevarán a ti. Asustado y con un gesto de agradecimiento, se despidió de aquél hombre, salio tan rápido que justo al salir del lugar, trompico y al caer pego en una piedra.

-Señor, ¿se encuentra usted bien?, -... creo que sí... gracias.. ¿qué paso? -Realmente no lo sé, unas personas nos hablaron que estaba una persona muy herida y mandamos una ambulancia, gracias a Dios que ya despertó, perdió mucha sangre por el golpe. -¿Y mis pertenencias? -No había con usted ninguna pertenencia señor, lo siento. -¡Malditos!, me han de ver robado esos que hablaron, yo iba sólo hacia mi trabajo con Don Roberto, pero ya no recuerdo mucho más. -Bueno, no sabría decirle con exactitud, disculpe, ¿cuál es su nombre?. -Soy Rafael Álvarez. -Ok señor Álvarez, ¿gusta que nos pongamos en contacto con algún familiar? -Sí vivo por la calle Juárez en la colonia Mololoa, ahí tengo a mi esposa y mis hijos, pero no tenemos teléfono, eso es para ricos. -Bueno, mandaremos a alguien para que avise. -Sí muchas gracias. Horas después llego el doctor preocupado, pues no vivía nadie en aquella casa donde Rafael decía vivir. -Disculpe nuevamente, ¿está seguro que vive por la Juárez #380?. -Claro que sí señor ahí vivo con mi familia, salí hoy a trabajar como le digo y ahí estaban todos en la mañana, quizá salieron al parque. -Señor, no quiero ser imprudente, pero ahí dónde usted dice, no había nadie, sólo hay una casa abandona, ya muy vieja, preguntamos a los vecinos por las personas que vivían ahí y dicen que no a vivido nadie desde hace mucho tiempo. -¿Cómo que desde hace mucho?, pero sí yo salí hoy de esa casa, hoy 4 de Abril de 1954. hoy, hoy, hoy. -¿4 de Abril de 1954? no, creo que su golpe fue demasiado fuerte, descanse un poco más, hoy no es 4 de abril, es 2 de Febrero, y mucho menos es 1954 ¡jajaja!, estamos en el 2012.

Rafael no podía creer lo que acababa de escuchar, quizá el golpee si había sido demasiado fuerte, y esto era sólo un sueño, no quiso comentar más, decidió mejor descansar. Pasaron los días y el "sueño" se había convertido lamentablemente en una realidad, no sabía como había ocurrido, pero ya no estaba en aquellos lejanos años 50'. Al salir del hospital se pudo dar cuenta de ello, y corroborarlo. Su época había quedado en aquel viaje a su trabajo, en aquella cueva y en aquel personaje de traje. Fue demasiado para Rafael, que se volvió loco, duro 3 años en un centro psiquiátrico de la ciudad. No hablaba mucho, sólo se le había odio contar su historia a cada uno de los que ingresaban al centro. Nunca se supo nada de su familia, después de esos 3 años, murió el 4 de Abril del 2015. Qué en paz descanse.

                                       -Leer otro relato click aquí-